Saturday, May 12, 2007
Ser periodista impedía que tuviera que mezclarme, podía estar allí sin implicarme, sin tener que participar. Podía estar allí, deslizarme por aquellas vidas y vivirlo todo como desde un cristal sin que pareciera raro, sin que a nadie le extrañara. Aquello era perfecto para la Chica Ostra.
Será porque a veces me cansa participar en la vida, y abogo por un planeta donde nada sea raro y no tengas que hablar cuando no te apetece o decir que haces cosas que no haces y que no haces cosas que haces.
Será porque a veces me cansa participar en la vida, y abogo por un planeta donde nada sea raro y no tengas que hablar cuando no te apetece o decir que haces cosas que no haces y que no haces cosas que haces.
07.04.2007. RUMANÍA
Ahora soy normal. Ya no necesito escribir para deshilvanar los nudos de mi alma. Ya mi alma es lisa y plana, homogénea...lineal. Ha cabido por el molde aplanado contra el que antes estrellaba sus nudos. Tras forcejear mucho lo he conseguido: ahora soy normal.
La otra persona, las otras Otilias se van quedando atrás, a medida que la vida lima las aristas intransferibles de mi alma, a medida que la vida me va dando forma, deformando, y yo voy peinando la madeja de mi alma para que no se atasque.
Porque vivir siendo las que fui sería matarme un poco.
A veces, voy dejando trozos de las otras Otilia en el camino. Es imposible llevarlas entera hacia adelante: es demasiado inabarcable. Y otras veces, escondo trozos aquí y allá, olvidando luego dónde los puse.
Por eso, a veces tengo que desandar el camino, contar los pasos, tres, cuatro, cinco y seis y ¡zas!, aparece alguna parte que nunca pensé recuperar. Y me sorprende mucho encontrarlas tal como las dejé. Así que me las pongo y vuelvo a la carrera a donde lo habíamos dejado.
Casi siempre estoy haciendo dos cosas al mismo tiempo: leo mientras desayuno, guardo la ropa mientras me la quito, guardo los platos limpios mientras vigilo la comida, me pongo los calcetines mientras elijo la ropa que me pondré mañana, hablo por teléfono mientras chequeo (e incluso contesto, lo que subiría mi record a 3 cosas simultáneas) los emails...He contabilizado que incluso puedo llegar a hacer tres comidas al mismo tiempo, fregar y organizar mentalmente las viñetas del próximo corto que me gustaría hacer...
Por las noches, antes de dormir, estructuro mentalmente el diseño de la siguiente web que tengo que hacer. A veces, para salir de todo esto, me dedico a ir hacia atrás con mi mente, robándole a mis días esos únicos momentos en que puedo estar conmigo misma sin tener que dar explicaciones por ello...Normalmente viajo hacia atrás. Comienzo trayendo a mi memoria, por ejemplo, cómo era el camino desde mi casa hasta el colegio que un día derrumbaron porque estaba en ruinas...Yo no sabía qué era aquello, ,pero no sé por qué extraña razón, asociaba la palabra con ésta otra: fantasmas. Rehago en mi mente todo el camino hasta que me dejo a mi misma, de niña, perdida en medio de la bruma que me crea el sueño que llega. La próxima vez recogeré a mi yo-niña y seguiremos juntas rehaciendo caminos del pasado.
El único momento en que consigo hacer sólo una cosa es cuando bailo. Me refiero cuando bailo en el curso, claro, no en los antros. En ese momento mi mente consigue concentrarse sólo en lo que mi cuerpo hace, y mi cuerpo parece que tiene vida propia y que pase de mi, cosa que yo le agradezco mucho.
Pero en general, en cuanto termina ese momento, vuelvo a mis dualidades: poner la mesa mientras recojo la ropa, pintar un cuadro mientras estudio japonés, ver una película interesante mientras plancho, escuchar un cd que me han grabado mientras organizo un viaje.
Ahora mismo estoy leyéndome tres libros (entiéndase en el mismo margen temporal, no simultáneamente), haciendo dos cursos y escribiendo varios proyectos. Me horroriza no terminar las cosas que quiero hacer.
Me encantaría a veces ir por un sólo carril, pero por ahora tengo capacidad para varias autopistas.
Ahora termina mi momento conmigo misma. Voy a terminar de hacer la comida.
Por las noches, antes de dormir, estructuro mentalmente el diseño de la siguiente web que tengo que hacer. A veces, para salir de todo esto, me dedico a ir hacia atrás con mi mente, robándole a mis días esos únicos momentos en que puedo estar conmigo misma sin tener que dar explicaciones por ello...Normalmente viajo hacia atrás. Comienzo trayendo a mi memoria, por ejemplo, cómo era el camino desde mi casa hasta el colegio que un día derrumbaron porque estaba en ruinas...Yo no sabía qué era aquello, ,pero no sé por qué extraña razón, asociaba la palabra con ésta otra: fantasmas. Rehago en mi mente todo el camino hasta que me dejo a mi misma, de niña, perdida en medio de la bruma que me crea el sueño que llega. La próxima vez recogeré a mi yo-niña y seguiremos juntas rehaciendo caminos del pasado.
El único momento en que consigo hacer sólo una cosa es cuando bailo. Me refiero cuando bailo en el curso, claro, no en los antros. En ese momento mi mente consigue concentrarse sólo en lo que mi cuerpo hace, y mi cuerpo parece que tiene vida propia y que pase de mi, cosa que yo le agradezco mucho.
Pero en general, en cuanto termina ese momento, vuelvo a mis dualidades: poner la mesa mientras recojo la ropa, pintar un cuadro mientras estudio japonés, ver una película interesante mientras plancho, escuchar un cd que me han grabado mientras organizo un viaje.
Ahora mismo estoy leyéndome tres libros (entiéndase en el mismo margen temporal, no simultáneamente), haciendo dos cursos y escribiendo varios proyectos. Me horroriza no terminar las cosas que quiero hacer.
Me encantaría a veces ir por un sólo carril, pero por ahora tengo capacidad para varias autopistas.
Ahora termina mi momento conmigo misma. Voy a terminar de hacer la comida.
Subscribe to:
Posts (Atom)