
Hola,
Bueno, es una tontería, pero es mi tontería y me gustaría compartirla con vosotras. No hace falta que me digáis nada, ni que me respondáis, no escribo para eso. Es sólo que si no lo digo, reviento ;) y también me siento rara cuando me siento orgullosa de mi misma, que no es muy frecuente. Total, resumiendo, que ayer me dieron las notas de japonés, y nadie más que yo sabe cuánto esfuerzo y moral he dedicado a trabajar para conseguir ser número uno de la clase con este "excelente". Como no sabemos mucho las unas de las otras últimamente, tampoco podemos ponernos en la piel de las otras, por eso digo que no os escribo para que lo entendáis, ni para que me digáis enhorabuena y todas esas cosas. Sólo para compartirlo.
Os escribo porque yo, que siempre me he considerado (no sé por qué hablo en pasado, la verdad) una estudiante normalita tirando a mediocre, y nunca he destacado demasiado en cuestiones de inteligencia, ni de brillantez mental ni de grandes logros académicos, acaricio ahora este "Excelente" como el mejor de los trofeos que guardo para mí, porque, claro, tampoco es que lo vaya pregonando: me da vergüenza de mis éxitos, o mejor dicho: soy celosa tanto de mis éxitos como de mis fracasos, y en cuanto me empiezo a sentir bien conmigo misma, me entra una especie de yuyu supersticioso y me recrimino por gustarme.
Lo que quiero decir es que, sea esta nota de japonés, sea lo que cada una va haciendo día a día por mejorar o sentirse bien, granito a granito, o sea cualquier otra cosa pequeña e incompartible que hagamos, las cosas que nos hacen tocar una felicidad fugaz (como todas) son las más insospechadas. Apuesto que cuando esté viendo la película esa de tu vida que se supone que ves justo antes de morirte, la última idea que me quede será: "Qué bien que aprendí a montar en bicicleta solaaaaaa"
;)



